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Fascitis plantar (Técnico)

Varón de 42 años, corredor recreativo (30–40 km/semana), consulta por dolor punzante en talón derecho, peor con los “primeros pasos” matutinos y tras periodos de reposo. A la exploración: dolor a la palpación en el tubérculo medial del calcáneo y a lo largo de la fascia, test de Windlass positivo, dorsiflexión de tobillo limitada (–5° con rodilla extendida), cadena posterior tensa. No parestesias. Rx sin signos de fractura; espolón calcáneo incidental. Ecografía: engrosamiento fascial de 5.1 mm e hipoecogenicidad con neovascularización periférica leve; no discontinuidad. Diagnóstico: fascitis/fasciopatía plantar mecánica por sobrecarga. Diagnósticos diferenciales considerados y descartados clínicamente: fractura por estrés calcánea (dolor difuso a la compresión negativa), neuropatía del nervio de Baxter (sin disestesias ni dolor lateral), radiculopatía lumbosacra (neurológico normal), bursitis calcánea (punto doloroso distinto). Factores contribuyentes: incremento brusco de volumen, calzado con escaso drop y desgaste, pie cavo flexible con hiperpronación tardía.

Educación de carga: reducir carrera 3–4 semanas (mantener cardio sin impacto), evitar cuestas/sprints y permanecer descalzo prolongado. Calzado: zapatilla con buena amortiguación y drop 8–10 mm; plantillas prefabricadas con soporte de arco y acolchado de talón 6–8 mm. Crioterapia local 10–15 min tras actividad; AINEs cortos si dolor >5/10 sin contraindicación. Vendaje Low-Dye durante 1–2 semanas para descargar. Programa domiciliario (8–12 semanas): estiramientos de fascia plantar (dedos en dorsiflexión) y gastro-sóleo 3–5 veces/día; automasaje con pelota/rodillo 2–3 min; fortalecimiento progresivo de intrínsecos (toalla, “short-foot”), y de cadena posterior con excéntricos de gemelos/soleo. Férula nocturna si dolor matutino marcado. Fisioterapia: progresión a ejercicios de carga pesada lenta, trabajo proximal (glúteo medio), y reeducación de la técnica. Si respuesta insuficiente a 6–8 semanas, ondas de choque focales (3–5 sesiones). Evitar infiltración corticoide como primera línea; considerar única, eco-guiada, si dolor refractario.

A las 2 semanas, dolor basal ↓40% y menos dolor al despertar. A las 6 semanas, marcha y labores sin dolor; reintroducción de carrera por intervalos (regla 10% semanal) manteniendo plantillas y trabajo de fuerza. A las 10 semanas, 8 km continuos sin dolor; test de Windlass negativo y dorsiflexión 10°. Alta funcional a las 12 semanas, con plan de mantenimiento (2 sesiones/semana de fuerza y estiramientos diarios breves). Educación para prevenir recaídas: cambios de zapatillas cada 600–800 km, progresión de carga planificada, evitar picos de volumen y continuar ejercicios intrínsecos. Sin recurrencias a los 6 meses.

Fascitis plantar (Coloquial)

Hombre de 42 años, aficionado a correr (unos 30–40 km a la semana), acude por dolor punzante en el talón derecho, sobre todo al dar los primeros pasos por la mañana o después de estar un rato sentado. Al revisarle, duele al presionar la parte interna del talón y a lo largo de la planta del pie. Tiene poca movilidad en el tobillo y la musculatura de la parte posterior de la pierna está muy tensa. Las pruebas de imagen (radiografía y ecografía) no muestran fracturas, pero sí una inflamación clara de la fascia plantar. Con todo esto, se diagnostica fascitis plantar por sobrecarga, favorecida por aumento brusco de kilómetros, zapatillas gastadas y una forma del pie que hace trabajar de más a la fascia.

Se recomienda parar de correr 3–4 semanas, pero mantener ejercicio sin impacto (bicicleta, natación). Usar zapatillas con buena amortiguación y plantillas de apoyo en arco y talón. Aplicar frío tras la actividad y, si duele mucho, tomar antiinflamatorios unos días. Se colocó un vendaje especial para descargar la fascia. En casa: estiramientos de la planta del pie y gemelos varias veces al día, automasajes con pelota o rodillo, y ejercicios para fortalecer los músculos del pie y la pierna. También puede usarse una férula nocturna para reducir el dolor matutino. Más adelante, fisioterapia con ejercicios progresivos y, si no mejora en 6–8 semanas, se plantean ondas de choque.

A las 2 semanas ya había un 40% menos de dolor y mejor al levantarse. A las 6 semanas podía caminar sin molestias y empezó a correr poco a poco, aumentando la distancia de forma progresiva. A las 10 semanas ya corría 8 km seguidos sin dolor. A las 12 semanas se le dio el alta, con indicación de seguir con estiramientos diarios y ejercicios de fuerza dos veces por semana. Se aconsejó cambiar las zapatillas cada 600–800 km y evitar aumentos bruscos de entrenamiento. A los 6 meses, seguía sin recaídas.


Podologo en Toledo. Caso Clínico Pablo Rodrigo - Clínica del Pie.