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NUESTROS PIES Y EL VERANO

Con la llegada del verano nuestros pies, ocultos durante el resto del año cobran especial protagonismo. En esta entrevista, emitida por rtvd Toledo el pasado día 25 de Julio, comentamos algunos temas de interés como son: el uso indebido de callicidas, normas a tener en cuenta con el calzado de tacón o casos en que deben o no emplearse las chanclas.

Pablo Rodrigo Lopez, Entrevista en Canal Diocesano de Toledo: Nuestros Pies y el Verano.

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UNA OPCIÓN DE MODA: LAS CONVERSE

Las “Chuck Taylor All Star”, del fabricante estadounidense Converse, son un claro ejemplo de cómo, un calzado, inicialmente pensado para uso deportivo, puede llegar a convertirse en todo un icono de moda. Nacidas a principios del siglo pasado, tienen su origen en una empresa fundada en 1908, en la pequeña localidad de Malden (Massachusetts), por un fabricante de calzado llamado Marquis Mills Converse.

Vista trasera de las convers all-stars.Centrado en la fabricación de calzado de caucho impermeable adaptado al rigor de los inviernos de Nueva Inglaterra, Converse no comenzaría a producir deportivas hasta 1915 en que decidió sumar, a la calidad de sus suelas de goma, un cuerpo textil tejido en lona. Así nació un calzado cómodo y ligero que, en 1917, se llamó “Converse All-Star Basketball”. Sin embargo, no fue hasta 1923, con la incorporación a la empresa del jugador Charles H. “Chuck” Taylor, que el modelo adquiere proyección nacional.

Entre sus virtudes destacaban el uso de un tejido de lona que, hecho en algodón con una trama de punto ancha, reducía la aparición de ampollas durante los partidos. También su inconfundible puntera de goma, que protegía los dedos en el transcurso de los lances del juego, así como una gruesa suela del mismo material, heredera de los primeros calzados invernales diseñados por la firma. Como curiosidad, señalar que el parche circular, situado en la zona interna del tobillo en el modelo original, pretendía proteger dicha zona de roces y llevó, a partir de 1932, escrito el nombre de Chuck Taylor en honor a quien hizo tanto por promocionar el baloncesto en general y la marca en particular, entre la juventud y los estudiantes norteamericanos.

Calzado oficial del equipo estadounidense ganador de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, Converse, a instancias de Chuck, realizó para la ocasión la que puede entenderse como versión final del modelo “All-Star Basketball”. Fabricadas en lona blanca, incorporaban en el lateral de su suela, también blanca, una línea roja y una azul rememorando los colores de la bandera nacional. De este icono se han vendido, en todo el mundo, 270.000  unidades al día en sus distintas versiones.

Desde un punto de vista biomecánico, las Converse están superadas por otros modelos para la práctica deportiva y como todo “calzado sujeto a tendencia” o “trendy shoe”, su uso debería ser ocasional, sopesando lo que nos aportan como imagen en el plano personal y lo que nuestro pie requiere por morfología o actividad. No aptas para caminatas largas, se diseñaron para facilitar el agarre, la flexibilidad y la capacidad torsional que debe tener el calzado de baloncesto, carecen de un contrafuerte estable o un arco interno definido. Por otro lado, una de sus grandes virtudes en la cancha, su puntera redondeada de goma, puede entrar en conflicto con la lámina ungueal en sujetos que presenten elevada flexión dorsal de la articulación metatarsofalángica del primer dedo, pudiendo producirse el despegue de la misma o la formación de hematomas subungueales tras microtrumatismos continuados de repetición.

Cómodas y ligeras, constituyen un claro ejemplo de un calzado que, superada su etapa deportiva, ha pasado a ser un complemento de moda cuyo uso debe realizarse teniendo en cuenta nuestra arquitectura podal, la actividad que vamos a desarrollar y la imagen que queramos transmitir.

Pablo Rodrigo Lopez, Artículo de UNA OPCIÓN DE MODA: LAS CONVERSE.

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TUS CHANCLAS Y EL VERANO

Llega el verano y nuestras playas y piscinas, pero también calles y plazas, se pueblan de un tipo de chanclas que universalmente se conoce como “flip-flop” y que en nuestro país recibe nombres tan dispares como “sandalia de dedo” o “chancla de tira”.

Descendientes de la “zori” nipona, nacen de la adaptación que de aquella hicieron los soldados norteamericanos destinados en Japón al concluir la Segunda Guerra Mundial. Así, la suela de las “zori”, confeccionada en fibra de arroz, pasó a ser de material plástico y las bandas de sujeción al pie, más anchas, se estrecharon. Integradas en el estilo de vida californiano de playa y surf en la década de los setenta, su nombre anglosajón, “flip-flop”, deriva del sonido característico que se produce al caminar con ellas.

Actualmente, estas chanclas se fabrican en caucho, silicona o EVA y su uso, estacional y asociado al ocio, difiere por completo del de la sandalia que le dio origen. Así, las “zori” se pensaron para complementar al kimono, traje ceremonial japonés, y por tanto, para ser usadas en trayectos cortos. Igualmente, se empleaban en cualquier estación del año, protegiéndose el pie de los rigores del invierno mediante unos calcetines blancos llamados “tabi” que tenían la particularidad de tener una hendidura para el dedo gordo.

Calzado típicamente veraniego, las “chanclas de tira” tienen como ventaja su fácil colocación y elevada ventilación del pie. También su escaso peso, precio económico, fácil limpieza y rápido lavado y secado. Sin embargo, debemos recordar que, por su morfología plana, su adaptación al arco plantar es nula y que con frecuencia pueden acarrear diversas lesiones si se emplean en trayectos largos. Las más frecuentes son sobrecargas en la fascia plantar, por no haber adaptación pie-arco, tendinitis en primer dedo, por compresión de la tira de sujeción y esquinces en tobillo por su nula sujeción del pie.

Calzado ocasional, deja el pie expuesto a la acción de los agentes físicos y atmosféricos, por lo que su uso se debería limitar a trayectos cortos en zonas de piscina o playa, evitándolas en trayectos largos, paseos o caminatas tanto campestres como urbanas. Por supuesto, su utilización está contraindicada en la conducción de todo tipo de vehículos, su suela flexible y escasa adaptación al pie pueden hacer que se deslicen y traben con facilidad entre los pedales de un coche o una bicicleta y no es raro que también lo haga su puntera en los diversos dispositivos de seguridad presentes en atracciones mecánicas y de ocio, así como en los escalones de una escalera mecánica o un graderío.

Pablo Rodrigo Lopez, Artículo de Tus chanclas y el verano.